CAPACIDAD CRÍTICA

 

 

Desarrollo de la capacidad de crítica y valoración.

El componente básico del pensamiento crítico es el "pensamiento dialógico". Debemos aprender a poner tanto nuestras ideas (tanto explícitas como otras implícitas o menos conscientes) como las que provienen del exterior en conflicto dialógico con las ideas opuestas, con objeto de decidir racionalmente cuál es la idea más oportuna. 

En todo proceso de aprendizaje y con mayor peso si nos adentramos en el nivel universitario, el aprendizaje y la adquisición de conocimientos debe ir de la mano de la capacidad crítica. El desarrollo de la capacidad crítica exige por parte del alumno ir más allá de lo dado y aportar dosis de su personalidad y creación personal. Consiste, por tanto en tomar un realidad (hacerla subjetiva) y analizarla desde diferentes puntos de vista (hacerla objetiva).

Como ya hemos visto, aprender implica crear conocimiento. Ese conocimiento no es una mera copia de lo expresado por ejemplo, por un autor en un texto o por el profesor en unos apuntes, implica ir más allá del texto, más allá del camino marcado o de la información dada. Esta actividad requiere utilizar:

  • Diversidad de conocimientos (conocimientos anteriores del mundo en general, conocimientos específicos de temas concretos, creencias, valores…). Antes de realizar cualquier crítica o valoración es necesario partir  de un conocimiento de esa realidad lo más amplio posible. Nuestra capacidad de crítica se puede ver mermada si no disponemos del mayor número de datos o de información de manera simultánea  y con enfoques variados.
  • Flexibilidad de pensamiento, es decir, no aferrarse a una postura o enfoque, sino saber adaptar nuestra opinión a cada situación particular.
  • Reorganización continua de las ideas, es decir, aceptar que nuestra opinión puede madurar al incorporar nuevos datos a nuestro conocimiento.  
  • La capacidad crítica implica la valoración, la emisión de juicios de valor. Nuestro pensamiento crítico puede aplicarse, tanto al mundo en general (amigos, política, trabajo, familia, religión, etc.) como a ámbitos más concretos.   Esta crítica o valoración en el ámbito específico del aprendizaje en el contexto universitario puede estar dirigida a:

  • Mi propia persona: dominio de recursos y técnicas de aprendizaje,  conocimiento de las diferentes áreas y contenidos, procesos y resultados del aprendizaje.
  • Materias de estudio: recursos, contenidos, aplicaciones, etc.
  • Equipo docente: atención al alumno, elaboración de materiales, adecuación del enunciado y tipo de exámenes, etc.
  • Otros.


 

Un dilema ético o moral es una situación en la que se hace presente un aparente conflicto operativo entre dos imperativos éticos en forma tal que la obediencia a uno de ellos implica la transgresión del otro. En general, se denomina dilema ético cuando un agente (el profesional, en este caso) tiene razones para llevar a cabo dos acciones (o más), cada una de las cuales favorece un principio diferente, y no es posible cumplirlas sin violentar alguno de ellos. De esta forma, el agente está en una situación en la que está condenado a cometer una falta: sin importar lo que haga, hará algo “equivocado” o faltará a una obligación. (McConnell, 2010)

 

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